
Persiguiendo una pequeña bola de cristal que recorría los pasillos de un hospital encontré a una pequeña niña aburrida esperando a que su mama saliera de la consulta del médico, ella me miro con esos ojos tan grandes que sonrió dio un salto y se puso a recorrer todo el hospital para coger esa bola de cristal que en su interior estaba el pasado, el presente, y el futuro de nosotras quien antes la cogiera antes ganaría la pista del mañana. Quien gano no lo sé, pero lo que si se es que yo pase la mejor tarde de mi vida con una pequeña niña inocente que solamente buscaba divertirse con alguien.

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