
Esperando a un taxi, vi como un joven no paraba de mirarme y al girarme para verle él no me dejaba ver sus ojos. Al final vino un taxi, y este sujeto me lo quito, aquel día yo no estaba de buen humor y…
-perdona es mi taxi
-pues como puede ver , estoy montado en él.
-deje que comparta el taxi caballero, no le molestara ¿no?-el taxista podría ser de casi la edad de mi padre, rondando los 56, era simpático y educado-
Le dedique una sonrisa de gratitud, tenía prisa y no podía faltar a mi cita.
Si llamas una “cita”, a que tu amiga llame a un amigo suyo y te lo presente en una cena de restaurante y velas, como en las películas, ese es uno de los defectos que tiene un hombre, creerse que con una cena y un interrogatorio podrá ganarse a la chica y ella lo llamara, y yo como que no soy de cosas formales y citas con cenas ridículas con hombres ridículos. Pero me divierte viendo como los hombres intentan sorprenderme con su traje y corbata,y que a la primera de cambio no te das cuenta de que están hablando de lo bueno que son en el trabajo de sus esposas, novias o ligues, y de lo rico que son… en fin egocéntricos por todos lados.
Mi amiga me dijo que este era un tipo normalito y que podía gustarme, pero al decirme que era en la calle nosta en el restaurante italiano nuevo, sabia que aquel sujeto, moreno y alto iba a caerme mal a la primera que nuestras miradas se cruzaran.
-me importa si, tengo prisa y llego tarde a una cita.
-pero venga que tengo prisa.
-haber usted a donde se dirige?
-a la calle nosta al restaurante caramelo.
Si este fuera el tío de mi cita, lo mandaría bien lejos de mi.
-yo también voy allí
Al final el joven mal educado dio su brazo a torcer y me dejo que le acompañara al mismo restaurante al que íbamos.
-son 32,20 cent. –dijo el taxista-
-tome mi parte
-como no lo va a pagar todo?
-bastante que le he dejado que compartiéramos el taxi.- y al decir eso salio por la puerta y dio un portazo
-tranquila si no tiene no pasa nada
-no para nada se lo pagare.
“como puede haber gente tan mal educada y irritante como aquel personaje?” era algo que siempre me preguntaba, pero me negaba a ver la respuesta porque sabia que iba a ser mala.
Le di los 16,10 cent y Salí del taxi. Aquella noche iba a ser muy larga.

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